martes, 19 de febrero de 2008

Metamorfosis


Empiezan a brotar los primeros capullos
y siento su perfume, que
como cianuro llega hasta mí.
Me doy cuenta, ¡ha llegado la hora!
y no puedo salir de este infierno gris.

Hundo mis manos en el entretejido
para despellejarme,
pero mientras más tiro,
mientras más empeño pongo
más baba gris aparece frente mi.

Coraza burlona me repite mil veces:
¡No vas a salir!
Arrogante, segura de que no puedo contra ella
se ríe a carcajadas de mi inútil contienda.
Soberbia del que se sabe ganador.

Todo a mí alrededor florece irónicamente
y yo más lúgubre que nunca,
pareciera como si hoy fuera a morir.
¿Ganaré esta vez la batalla?
¿Me quedaré para siempre aquí?

Las alas empiezan a estirarse.
Ya se siente la opresión de estar en este cajón.
Sin embargo creo que no puedo,
tampoco sé si quiero vencer a este muro de hierro,
que como tumba me retiene sin pedir permiso.

Transformación cíclica, me digo para consolarme.
Siempre, indefectiblemente,
terminás ostentando tus colores frente a los cielos y la tierra.
Parece que esta metamorfosis será eterna,
quizás más de lo que duran las primaveras.

2 comentarios:

Feffo dijo...

Es necesario tener lugares como este donde la palabra recibe tratamiento de belleza.
Su constante metamorfosis no hace más que evidenciar lo mejor, y lo mejor de su escencia.
Como Flor, y como mariposa, debo decir que cumple muy satisfactoriamente con su misión de ponerle color al mundo.
Felicitola.
Siempre cerca.
El tano.

Ma. Florencia Ricciardi dijo...

Tano de mi alma, sus palabras son hermosas como siempre. Agradezco sus piropos, de corazón... ya sabe usted como valoro su opinión.
Gracias por volar conmigo, por leer conmigo y por inspirarme en las noches vacías, tantas veces en este año de conocernos cada vez más.
Sabe cuánto lo quiero y admiro.
Y si... siempre cerca!
Besos